La obra presenta un paisaje fluvial al atardecer, con el arroyo Pando sereno que se abre paso entre la vegetación abundante de ambas orillas. El primer plano esta dominado por pastizales y colas de zorro blancas que se balancean al borde del agua. La composición invita a la introspección, con el rìo que se pierden en un horizonte luminoso, símbolo de nuevos caminos y posibilidades abiertas. Esta obra es una de esas que no se construyo rápido, que llevo su tiempo encontrar la serenidad, la calma del agua, donde te muestra que hay mucho por aprender y un camino por recorrer.
Òleo sobre lienzo
60×80
2025
Disponible
U$S 450

